El conocer lo que “nos gusta” y lo que “no nos gusta” nos capacita para obtener mejores resultados en los negocios. Esto es una situación fácilmente perceptible, todo debe estar en armonía y perfección, es decir... en excelentes condiciones.
La búsqueda de la excelencia es tan antigua como la búsqueda de una vida plena y saludable.
El año pasado, me encontraba visitando “la gran muralla china”, ese día particularmente había una temperatura de menos 13 grados centígrados, quizá para algunos sea una temperatura normal, pero para mi representaba una situación extrema, sobre todo por estar familiarizado con el clima del centro de México, en donde la marca mínima es de unos 5 grados. Algo que llamó mi atención en ese momento fue el hecho de que a pesar de las bajas temperaturas no encontré personas padeciendo síntomas de gripe o resfriado. Esto me ayudó a pensar objetivamente durante la noche, ya que no me sentí cansado o enfermo a pesar del frío y los fuertes vientos del día.
¿Qué relación puede tener ese hecho con la idea de encontrar la excelencia? Para mi tuvo mucho que ver, porque el mantener los pensamientos de forma clara y ordenada, me ayudó a conservar la buena salud, a mantener la mente en excelentes condiciones, libre de contaminación y de sensaciones de cansancio o enfermedad. De hecho siento que aumente mi capacidad habitual y pude vivir en armonía con el ambiente y el lugar.
Hace unos días leía un artículo sobre “el estrés”, un padecimiento que estudió Hans Selye en los años 40. Selye dice que existen 3 clases de estresores: “físicos, sociales y psicológicos”. Y también dice: “los estresores psicológicos tienen lugar en el interior de nuestra psique y comprenden todas las emociones como frustración, ira, odio, celos, miedo, ansiedad, tristeza, autocompasión y sentimientos de inferioridad”. También sostiene que la activación emocional es uno de los efectos más frecuentes del estrés y que, cuando el estado emocional negativo es crónico e intenso, puede ser más dañino para nuestra salud que los estresores físicos.
En mi estudio de la Biblia he encontrado que un mayor discernimiento espiritual capacita para ampliar la comprensión del mundo, de la paz interior, reduce el estrés, ayuda a aumentar la resistencia y permite desarrollar habilidades y cualidades que todos poseemos.
El buscar la excelencia y la perfección es tan natural como reflejar las cualidades de Dios: Amabilidad, cortesía, orden, pureza, sinceridad, creatividad, en fin… todo aquello que nos permita sentir el amor en perfecta armonía. Lo podemos notar incluso en los pequeños detalles como el disfrutar una aromática taza de café, que ha sido preparada cuidadosamente con amor.
* Arturo Gudiño Chong es Comité de Publicación para la Ciencia Cristiana en México.
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