Mi ciudad ve empezar no sólo un año más, sino también una administración municipal más, las expectativas, por tanto, son muchas.
Aunque si habremos de ser honestos, además de las expectativas los xalapeños tenemos también nuestras reservas. Ya tuvimos alcaldes jóvenes antes y no trajeron con ellos sino los mismos vicios políticos, que otros alcaldes no tan jóvenes que les precedieron, exhibieron durante sus mandatos. Ya tuvimos alcaldes empresarios, que según sabían cómo administrar, y nomás puras decepciones; ya tuvimos alcalde mujer, que porque las mujeres sí saben cómo hacerlo y miren nomás como nos dejó de pintarrajeada la ciudad. Hoy repetimos la fórmula del alcalde joven y popular, sin experiencia pero con muchas ganas de trabajar, según, y el sentimiento que invade a los xalapeños y a los que en esta ciudad viven es de incredulidad; corresponde al que ya despacha en Palacio cambiar este sentimiento entre la ciudadanía.
Existen deudas añejas que, periodo tras periodo, los que han estado al frente de la Comuna no han querido saldar con los xalapeños. Servicios como la recolección de la basura, el agua potable y la seguridad, se han brindado pero de manera deficiente, apenas si se ha cumplido medianamente en esos rubros.
La vialidad es un asunto mayor, un problema que requiere no sólo voluntad sino inteligencia y mucha labor de cabildeo entre los sectores involucrados. No será el alcalde quien pueda resolver solo semejante asunto, por lo que se precisa una gran labor de gestión y de logro de acuerdos.
Será una señal muy positiva y firme cuando el nuevo alcalde logre sentar en la misma mesa a los permisionarios del servicio urbano de pasajeros, a los taxistas, a las asociaciones de ciclistas, a las de motociclistas, a los colegios de arquitectos, a las asociaciones civiles de xalapeños y a las autoridades de Tránsito del Estado, para buscar una solución conjunta e integral para alcanzar una movilidad urbana aceptable en esta ciudad. En este asunto no se pueden tomar decisiones unilaterales y de nada sirve crear pares viales, por ejemplo, si antes no se reestructuran las rutas camioneras, es un asunto de sumas y no de restas ni de protagonismos.
Tampoco se puede lavar las manos o escurrir el bulto, como lo hizo la hoy exalcaldesa, quien se mantuvo al margen como una espectadora más ignorando su investidura y su calidad de gestora ante las autoridades correspondientes.
Xalapa está por enfrentar un compromiso internacional y, hasta el día de hoy, no se ve cómo vaya a salir bien librada de él: los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Si no se implementa un plan vial integral, el fracaso de los juegos está casi garantizado, independientemente de que se tengan o no a tiempo las instalaciones deportivas.
El ambulantaje es otro asunto que no es menor. Si uno observa la cantidad de vendedores que hay en las calles, se puede entender que soterradamente la autoridad municipal pasada permitió la instalación de más ambulantes en muchas partes de la ciudad. Los líderes están crecidos y en cualquier momento pueden hacer de cualquier calle un mercado. Queremos ver aquí que el alcalde no tiene compromisos con los líderes y sí con la ciudadanía a la que le sirve.
Los xalapeños esperan, la máxima autoridad de Xalapa tiene la obligación de responder con eficiencia y responsabilidad.
Alejandro Hernández y Hernández
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