Crimen y clasismo

Crimen y clasismo

En un país de pobres, la cultura mediática suele ser miserable

El domingo pasado fuimos informados del homicidio de un alto empleado de Televisa de nombre Adolfo Lagos Espinosa, el fatídico evento ocurrió en el EDOMEX y ha ocupado los principales espacios de innumerables medidos de comunicación, sobra decir que la Fiscalía estatal y la PGR, desplegaron un intenso operativo para aclarar el asesinato.

Ese mismo día, aparecieron en Xalapa once bolsas de plástico con los restos de cinco individuos, cuatro de ellos ya fueron identificados, se trata de D.A.S., de 57 años de edad; V.S.S., de 40 años; J.A.M.D., de 21 años y A.O.M., de 25 años.

El suceso fue retomado de forma marginal por los medios nacionales y en el caso local, fue replicado para destacar la inseguridad en la entidad. Desde luego, la PGR ignoró el caso.

Del directivo de Televisa, supimos que era un banquero exitoso, que pedaleaba una bicicleta de 200 mil pesos y, desde luego, el lugar en que se celebraron las exequias. De los descuartizados sólo tenemos iniciales de sus nombres y el dato de que eran ‘chatarreros’, si están en el SEMEFO o sus despojos fueron sepultados, no tiene importancia.

El asunto podría parecer menor, pero, sin embargo, nos refleja la misma doble moral que se aplica con otros eventos: un atentado en París conmueve al mundo, un bombardeo en las montañas de Afganistán es un tema menor. Luego nos quejamos de Donald Trump.

La insoslayable brevedad

Javier Roldán Dávila

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